-Lo siento, era Kirishima-san. Todos en la oficina se preocuparon porque no me reporté.
-Lo lamento, pero si te hubieras ido yo…n-no sé… -no supo qué más decir.
Negó. -Aunque no fuera mi hija, que en ese momento no lo sabía, no las habría dejado solas -suspiró- Pero hay algo que debes saber sobre mí, sólo que no sé por donde comenzar…
-Te escucho, pero…¿te importaría si regresamos? Yo…y-ya no puedo estar más tiempo aquí -tenía que estar cerca de su hija cuanto antes.
-Vamos, debemos estar cerca -le dijo levantándose y volvieron cerca de la habitación de Naomi.
-Lo siento, era Kirishima-san. Todos en la oficina se preocuparon porque no me reporté.
-Lo lamento, pero si te hubieras ido yo…n-no sé… -no supo qué más decir.
Negó. -Aunque no fuera mi hija, que en ese momento no lo sabía, no las habría dejado solas -suspiró- Pero hay algo que debes saber sobre mí, sólo que no sé por donde comenzar…
—Este tipo está enfermo. No esperes que me quede de brazos cruzados. —Su estómago gruñó y rodó los ojos— Creo que sí debo comer algo, Naomi necesita la sangre.
Miró hacia donde se encontraba la habitación de Naomi y suspiró- T-te acompaño -ella necesitaba un café o colapsaría de un momento a otro.
Ya en la cafetería y con comida de por medio pudo hablar un poco más con ella. -Espero que no creas que me voy a mantener al margen de su vida ahora que sé la verdad.
-¿Te confieso algo? -hasta ese momento había mantenido la vista en su café- Escuchar eso hace que me sienta un poco aliviada.
Sonrió por primera vez desde que llegaron al hospital, pero entonces la vibración en su bolsillo regresó. -Eh… quizá hay algo que yo también tengo que confesarte, pero déjame atender esta llamada primero -dijo sacando el teléfono. Como lo imaginó, era Kirishima.
-¿Dónde estás? Todos están alarmados porque no hay noticias tuyas. ¿Estás bien?
-Cálmate, estoy en el hospital… no, no estoy herido, fue Naomi.
-¿La hija de esa mujer?
Yokozawa entornó los ojos. -Ella misma. El bastardo ese se atrevió a dispararle y perdió mucha sangre, pero es mi tipo sanguíneo y pude donarle, pero quizá más tarde necesiten otra unidad así que por eso me quedaré.
Asintió y le dio un trago a su café. Se sentía muy cansada y seguramente ya era la hora de que tomara su pastilla, pero las había dejado en la casa creyendo que regresaría a tiempo para tomarla. Tal vez le preguntaría a una enfermera o averiguaría si su doctor podía atenderla.
-Sí, pierde cuidado. No, no iré esta noche. Te hablaré más tarde o mañana, debemos hablar. Discúlpame con Hiyo.
Terminó de beber su café rápidamente y cerró los ojos. Aquella sería una larga noche y aún quedaban los días siguientes a la cirugía de Naomi. Como el doctor le dijo, necesitaría muchos cuidados.
-Lo siento, era Kirishima-san. Todos en la oficina se preocuparon porque no me reporté.
—ya veo.. entonces lo pintaremos de azul de niño grande..- accedio. —pero ahora vete a bañar o llegaremos tarde.- se rió suavemente.
-¡Ya voooooy~! -rió alegremente mientras corría al baño.
Salio a la cocina algo decaido, sonriendole cuando vio a Yokozawa en la cocina. —Kise soño con Ren..- le comentó.
Paró un instante de lo que estaba haciendo y miró a Kirishima. -¿Con Ren? N-nunca había soñado con él. ¿Qué es lo que dice?
—Este tipo está enfermo. No esperes que me quede de brazos cruzados. —Su estómago gruñó y rodó los ojos— Creo que sí debo comer algo, Naomi necesita la sangre.
Miró hacia donde se encontraba la habitación de Naomi y suspiró- T-te acompaño -ella necesitaba un café o colapsaría de un momento a otro.
Ya en la cafetería y con comida de por medio pudo hablar un poco más con ella. -Espero que no creas que me voy a mantener al margen de su vida ahora que sé la verdad.
-¿Te confieso algo? -hasta ese momento había mantenido la vista en su café- Escuchar eso hace que me sienta un poco aliviada.
Sonrió por primera vez desde que llegaron al hospital, pero entonces la vibración en su bolsillo regresó. -Eh… quizá hay algo que yo también tengo que confesarte, pero déjame atender esta llamada primero -dijo sacando el teléfono. Como lo imaginó, era Kirishima.
-¿Dónde estás? Todos están alarmados porque no hay noticias tuyas. ¿Estás bien?
-Cálmate, estoy en el hospital… no, no estoy herido, fue Naomi.
-¿La hija de esa mujer?
Yokozawa entornó los ojos. -Ella misma. El bastardo ese se atrevió a dispararle y perdió mucha sangre, pero es mi tipo sanguíneo y pude donarle, pero quizá más tarde necesiten otra unidad así que por eso me quedaré.
Asintió y le dio un trago a su café. Se sentía muy cansada y seguramente ya era la hora de que tomara su pastilla, pero las había dejado en la casa creyendo que regresaría a tiempo para tomarla. Tal vez le preguntaría a una enfermera o averiguaría si su doctor podía atenderla.
-Sí, pierde cuidado. No, no iré esta noche. Te hablaré más tarde o mañana, debemos hablar. Discúlpame con Hiyo.
Rió viéndolas. —Creo que debo agradecerle a ellos que te tomaran tantas fotografías. —No era lo mismo, pero al menos se daba una idea de cómo había sido crecer con Ren.
—A mamá le gusta tomar fotos.- le contó —a veces salia de viaje para tomar fotos de paisajes.- le contó. -ah, este es en mi primer día de colegio.- traia un uniforme color negro con un escudo en el pecho. —papá queria entrara al internado, pero mamá no quiso, yo tampoco queria.- le confesó bajito.
Internado. Frunció el ceño ante esa palabra, jamás le habían gustado esas instituciones, le parecían un escape para los adultos que no soportaban a sus hijos en casa. —Me alegra que no hayas ido. La escuela puede ser dura, imagina que tuvieras que pasar en ella todo el día.
—Si… eso no suena bien…- contestó, mirandolo de reojo, a veces le daban ganas de acercarse mas a el y abrazarlo, pero solo lograba quedarse ahi en donde estaba…
—A tu hermano —comenzó a contarle— no le fue muy bien en su primer preescolar. Los niños, cuando se enteraron que tenía dos papás, fueron muy crueles con él. Pero al cambiarlo de guardería fue que conoció a Miyagi-chan y aunque los niños lo molestaban, los dos juntos se hacían compañía. Quizá fue… mejor que tú no pasaras por eso.
Suspiro —s-si yo hubiera estado con K-Kiseki lo hubiera defendido..- aseguró -q-quizas por eso esta enojado conmigo?..-
Se encogió de hombros. -Cuando llegó el turno de Kiyo para asistir al preescolar, pudo hacerlo con tus primos, así que no tuvo ese problema. Kiseki y su amiga los defendían de los niños de su edad. Pero creo que sí le hubiera sentado bien tu compañía. Aunque no lo admita, él te extrañó mucho.
—yo siempre quise un hermano…- le contó —y resulto tengo tres..- se sonrió.
—Así es, y los tres te quieren mucho —acarició su cabeza.
—Este tipo está enfermo. No esperes que me quede de brazos cruzados. —Su estómago gruñó y rodó los ojos— Creo que sí debo comer algo, Naomi necesita la sangre.
Miró hacia donde se encontraba la habitación de Naomi y suspiró- T-te acompaño -ella necesitaba un café o colapsaría de un momento a otro.
Ya en la cafetería y con comida de por medio pudo hablar un poco más con ella. -Espero que no creas que me voy a mantener al margen de su vida ahora que sé la verdad.
-¿Te confieso algo? -hasta ese momento había mantenido la vista en su café- Escuchar eso hace que me sienta un poco aliviada.
Sonrió por primera vez desde que llegaron al hospital, pero entonces la vibración en su bolsillo regresó. -Eh… quizá hay algo que yo también tengo que confesarte, pero déjame atender esta llamada primero -dijo sacando el teléfono. Como lo imaginó, era Kirishima.
-¿Dónde estás? Todos están alarmados porque no hay noticias tuyas. ¿Estás bien?
-Cálmate, estoy en el hospital… no, no estoy herido, fue Naomi.
-¿La hija de esa mujer?
Yokozawa entornó los ojos. -Ella misma. El bastardo ese se atrevió a dispararle y perdió mucha sangre, pero es mi tipo sanguíneo y pude donarle, pero quizá más tarde necesiten otra unidad así que por eso me quedaré.

De hecho ese fic lo hace Taki-chan la user de Risako y Asahina XD
Pueden leerlo aquí
((Jojojojo… -se tapa la boca con cinta adhesiva para no dar spoilers-))
Rió viéndolas. —Creo que debo agradecerle a ellos que te tomaran tantas fotografías. —No era lo mismo, pero al menos se daba una idea de cómo había sido crecer con Ren.
—A mamá le gusta tomar fotos.- le contó —a veces salia de viaje para tomar fotos de paisajes.- le contó. -ah, este es en mi primer día de colegio.- traia un uniforme color negro con un escudo en el pecho. —papá queria entrara al internado, pero mamá no quiso, yo tampoco queria.- le confesó bajito.
Internado. Frunció el ceño ante esa palabra, jamás le habían gustado esas instituciones, le parecían un escape para los adultos que no soportaban a sus hijos en casa. —Me alegra que no hayas ido. La escuela puede ser dura, imagina que tuvieras que pasar en ella todo el día.
—Si… eso no suena bien…- contestó, mirandolo de reojo, a veces le daban ganas de acercarse mas a el y abrazarlo, pero solo lograba quedarse ahi en donde estaba…
—A tu hermano —comenzó a contarle— no le fue muy bien en su primer preescolar. Los niños, cuando se enteraron que tenía dos papás, fueron muy crueles con él. Pero al cambiarlo de guardería fue que conoció a Miyagi-chan y aunque los niños lo molestaban, los dos juntos se hacían compañía. Quizá fue… mejor que tú no pasaras por eso.
Suspiro —s-si yo hubiera estado con K-Kiseki lo hubiera defendido..- aseguró -q-quizas por eso esta enojado conmigo?..-
Se encogió de hombros. -Cuando llegó el turno de Kiyo para asistir al preescolar, pudo hacerlo con tus primos, así que no tuvo ese problema. Kiseki y su amiga los defendían de los niños de su edad. Pero creo que sí le hubiera sentado bien tu compañía. Aunque no lo admita, él te extrañó mucho.